Guía sobre el acné
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Causas, tratamiento y prevención de los distintos tipos de acné

El acné es una enfermedad de la piel temida por todos los adolescentes. Desde que aparece el primer grano, se desata el drama. Se trata de una enfermedad real que se convierte en una pesadilla tanto para adolescentes como para adultos, los hace sentir incómodos e inseguros, y puede incluso provocar que la persona decida aislarse, en los casos más graves. 

9 de cada 10 adolescentes sufren de acné, y también afecta al 80% de las personas de entre 11 y 30 años. Por tanto, el acné también afecta a los adultos. Las repercusiones psicológicas y sociales suelen ser serias, y por eso es importante adoptar una serie de costumbres para prevenir el acné, así como tratamientos para tratar los granos. 

Lista de tratamientos incluidos en esta guía:

¿Qué es el acné?

El acné es una enfermedad de la piel que afecta a gran parte de la población. En Francia, afecta a alrededor de 15 millones de personas, y es la razón principal por la que los pacientes acuden al dermatólogo. Es más frecuente que esta enfermedad aparezca durante la adolescencia. 

A pesar de que suele ser una enfermedad inofensiva, existen formas de acné graves (el 15% de los casos) que pueden resultar muy molestas para quienes las sufren. El acné es una enfermedad inflamatoria de los folículos pilosebáceos. Esta infección puede aparecer en distintas partes del cuerpo, como la cara, la espalda, el pecho y los hombros, y los síntomas también se manifiestan de distintas formas. 

El acné se debe a un desequilibrio de las glándulas sebáceas. Estas glándulas son las encargadas de producir sebo, una sustancia aceitosa que sirve para hidratar la piel y mantenerla en buen estado. Si estas glándulas sufren un desequilibrio, se produce una secreción excesiva de sebo que obstruye los poros de la piel. 

Las células muertas y el sebo quedan atrapados en los poros, creando un entorno propicio para que las bacterias se propaguen. Es entonces cuando aparecen los granos que caracterizan el acné. 

Las diferentes formas de acné 

El acné se manifiesta principalmente de dos formas: acné con lesiones retencionales y acné con lesiones inflamatorias.  

El primero es un tipo de acné relacionado con la piel grasa, y la aparición de puntos negros y blancos. Además, se produce una dilatación de los poros de la piel. 

También está el acné inflamatorio, que corresponde a una proliferación de microbios dentro de los puntos blancos y negros. Esto hace que se produzca una lesión inflamatoria, como granos, pápulas o pústulas. 

Para terminar, también existe un tipo de acné poco común llamado acné quístico. Se trata de un tipo de acné más grave, más doloroso y más difícil de tratar. En este caso, se produce la aparición de quistes, así como otros síntomas. Estos quistes pueden dejar cicatrices. 

Las causas del acné

Las causas del acné pueden ser:

  • Genéticas

A menudo, el acné tiene un origen genético. Si, por ejemplo, los padres han tenido acné, es muy probable que los hijos también lo sufran. 

  • Hormonales 

Cuando se intenta determinar la causa del acné, las hormonas suelen resultar culpables. Por eso el acné suele aparecer en la adolescencia, ya que se trata de un periodo en el que el cuerpo comienza a segregar una cantidad significativa de hormonas sexuales. 

Esta secreción se produce en grandes cantidades en los chicos jóvenes debido a los andrógenos (hormonas masculinas). Pero las adolescentes, en particular sus ovarios y sus glándulas suprearrenales, también segregan hormonas masculinas, y por tanto también pueden padecer acné. A menudo se suele recetar un tratamiento a base de píldoras anticonceptivas para controlar las hormonas sexuales masculinas. 

  • El sebo 

Si el canal a a través del que se segrega el sebo se obstruye, es muy posible que aparezcan granos de acné. Las células superficiales de la piel, que reciben el nombre de keratinocitos, se reproducen en grandes cantidades y son difíciles de eliminar. 

  • El estrés

A menudo los dermatólogos señalan el estrés como una de las causas del acné. Dado que puede jugar un papel importante en las concentraciones de hormonas, el estrés también puede ser el responsable de esta enfermedad cutánea.  

Los síntomas del acné 

El acné se manifiesta a través de múltiples síntomas. Tras producirse la obstrucción de los poros, puede aparecer una respuesta inflamatoria que marca el comienzo del proceso de aparición de los síntomas. 

Se puede distinguir entre puntos negros (comedones abiertos), y puntos blancos (comedones cerrados). Estos últimos son la consecuencia visible más común en aquellos que padecen de acné. El color de los puntos negros se debe a una reacción química entre la melanina de la piel y el oxígeno, en la que se produce una oxidación y la melanina se endurece y se oscurece.

En el caso de los puntos blancos, el proceso de aparición es el mismo que el de los puntos negros, pero la diferencia en el color se debe a la obstrucción completa del poro, al contrario que ocurre con los puntos negros, donde el poro solamente está obstruido a medias. 

También están las pápulas, es decir, granos rojos inflamados que no contienen pus. Esta infiltración cutánea desaparece sola en la mayoría de los casos. Su tamaño suele variar, pero suelen tener un diámetro de unos 5 mm.

Las pústulas son granos rojos que contienen líquido purulento (comúnmente llamado pus). 

Los nódulos son pequeños bultos dolorosos cuyo tamaño supera los 5 mm. Estos nódulos se encuentran bajo la piel en forma de pequeñas bolas más o menos duras. Hay casos en los que estos síntomas afectan a ciertos órganos, y se convierten en tumores benignos no cancerígenos.  

Para terminar, también están los quistes, que son uno de los síntomas más serios del acné. Los quistes son una especie de cavidad que contiene líquido o una sustancia semi-sólida. Por lo general no son cancerígenos, pero pueden afectar al funcionamiento de los órganos. Además, suelen ser dolorosos. 

El acné en la adolescencia

Como ya hemos mencionado, el acné está causado por un desajuste hormonal, y es por eso que la mayoría de los casos de esta enfermedad surgen durante la adolescencia. 

¿Por qué? Porque durante este período las hormonas están fuera de control, y esto afecta al funcionamiento de las glándulas sebáceas. Como resultado, aparecen una serie de síntomas que se manifiestan tras dos o tres semanas.  

El acné afecta a gran parte de los adolescentes, en parte físicamente, debido a la aparición de los granos, y en parte psicológicamente. Es una pesadilla para la mayoría de los adolescentes. Según un estudio, más de la mitad pierden confianza en ellos mismos debido al acné.  

Se sienten incómodos en su vida diaria y, en general, tristes y angustiados. Los jóvenes que padecen este problema tienen más posibilidades de intentar cometer suicidio en comparación con los demás jóvenes de su edad. El riesgo de sufrir una depresión también aumenta con la aparición de esta enfermedad cutánea. 

Esto se produce debido a la imagen negativa que proyecta el acné sobre estereotipos como, por ejemplo, la falta de higiene de las personas que lo sufren. Por el motivo que sea, las personas que padecen de acné suelen volverse reservadas y aislarse, por lo que es fundamental tratar el acné desde que hace su primera aparición. 

acne adolescence

El acné en los lactantes 

El acné también puede aparecer en los lactantes. Un 20% de los bebés padecen esta enfermedad, que suele manifestarse mediante la aparición de pequeños granos rojos, a menudo en la cara. En la mayoría de los casos, este tipo de acné no es grave.

Este tipo de acné aparece porque el recién nacido aún está impregnado de las hormonas maternas, y deben pasar algunas semanas para que estas hormonas desaparezcan de manera natural. Si, al padecer acné, la piel del bebé es grasa, pasará a ser muy seca, ya que las glándulas sebáceas no están activas o su actividad es muy poca.  

El acné durante el embarazo

El embarazo siempre va de la mano de una serie de cambios hormonales, y por tanto es posible que aparezca el acné. Desgraciadamente aquellas mujeres que no hayan sufrido acné durante la adolescencia no están libres de peligro. Una mujer embarazada puede padecer acné aunque no haya tenido ni un solo grano en toda su vida. Sin embargo, es lógico que las mujeres que hayan padecido acné anteriormente tengan más posibilidades de que reaparezca durante el embarazo. 

Este tipo de acné se manifiesta como ocurre con los adolescentes, es decir, con granos en forma de puntos negros, blancos o rojos, o incluso quistes en los peores casos. Puede aparecer en la cara, la espalda y el pecho. 

El acné en los adultos

Se suele creer que el acné es un problema de adolescentes y que desaparece cuando se deja atrás la veintena, lo cual es totalmente falso. De hecho, la media de edad de las personas que padecen acné aumenta cada año. Por lo general, la mayoría son mujeres: un 22%, frente a un 3% en el caso de los hombres. 

Casi un 30% de los pacientes que consultan a un médico sobre el acné son mayores de 25 años. Además, por lo general a los adultos les resulta más fácil consultar a un dermatólogo sobre este problema que a los adolescentes. La mayoría de los adultos que sufren de acné ya padecía la enfermedad durante la adolescencia, lo que se conoce como acné persistente, a diferencia del acné tardío, que es aquel que aparece por primera vez cuando se es adulto.

Por lo general este tipo de acné es leve o moderado, pero difícil de tratar, debido a su naturaleza persistente. Al igual que ocurre en los adolescentes, puede causar problemas psicológicos, de depresión o ansiedad. Esto se debe principalmente al hecho de que la sociedad considera el acné como un problema de adolescentes, y por tanto un adulto de 30 o 40 años puede sentirse avergonzado de padecerlo.  

Los tratamientos disponibles 

Existen numerosos tratamientos con distintas formas de administración para combatir el acné. A continuación le haremos un resumen de los distintos tratamientos disponibles.  

  • Tratamientos locales

Los tratamientos locales son los más utilizados en los casos de acné tanto leves como severos. En combinación con una higiene impecable, tienen buenos resultados. Su posología depende del principio activo del tratamiento, pero también del tipo de acné. 

Los tratamientos locales se presentan en forma de gel o crema con una serie de principios activos (retinoide o peróxido de benzoilo, principalmente) muy eficaces en el tratamiento del acné. 

Entre los tratamiento más eficaces se encuentra el acné, podemos encontrar el gel Roaccutane (Isotrex), la crema Skinoren, y geles como Differine o Duac. Estos tratamientos deben aplicarse por lo general antes de irse a la cama. 

  • Los medicamentos por vía oral

Acheter diane 35Cuando se trata de casos serios de acné y el paciente no está sobrellevando de la mejor manera la aparición de los granos, su médico puede recetarle antibióticos. Sin embargo, no se suelen recetar automáticamente, como ocurre con otras patologías. La función de los antibióticos es frenar el crecimiento de la bacteria responsable del acné. 

Entre los tratamientos más eficaces, lo más seguro ese su médico le recete Tetralysal o incluso  Oxytetracylina.

Si el acné persiste a pesar de haber seguido un buen tratamiento dermatológico, su médico puede recetarle una píldora anticonceptiva: Diane 35 (Dianette).

Es muy eficaz contra la seborrea, que a menudo suele ser una de las causas de aparición del acné. Contiene progestina, una hormona que reduce la producción y la secreción de sebo. 

  • El láser

En la década de los años 2000, un grupo de investigadores británicos desarrolló una técnica para tratar el acné con láser. Los resultados del estudio son innegables. Una reducción de las cicatrices de un 53%, una disminución de las lesiones inflamatorias de un 49%, y una reducción del acné de un 50%. 

Actualmente el láser solamente se utiliza en los casos de acné más graves, ya que es un tratamiento que no está cubierto por la Seguridad Social. 

Los factores agravantes 

A pesar de que no son exactamente causas reales del acné, existen factores que pueden agravarlo. Estos factores son muy variados, y a continuación presentamos los más comunes. 

  • La alimentación 

Muchas personas opinan que una mala alimentación puede propiciar la aparición del acné, pero no es tan simple como eso. Hace décadas que los médicos afirman que la alimentación no tiene ningún tipo de consecuencia sobre el acné.  

Sin embargo, estudios recientes demuestran que puede haber una relación más o menos estrecha entre la alimentación y el acné. Los colectivos que han adoptado un modo de vida occidental han experimentado una proliferación del acné que no se daba anteriormente.

Anteriormente hemos mencionado que el acné se debe a un desequilibrio hormonal, y es posible que el metabolismo se vea afectado por factores externos, como por ejemplo la alimentación. 

Además, hay estudios que demuestran que las personas (y, en especial, los hombres jóvenes) que toman mayores cantidades de leche sufren más de acné, ya que la leche puede contener moléculas que afectan a las hormonas endógenas. 

A pesar de que la relación entre la alimentación y el acné todavía no tenga una explicación definitiva, llevar una alimentación equilibrada es un buen comienzo para todas aquellas personas que sufran de acné. Por ejemplo, evitar los productos lácteos, azucarados o grasos sería lo más adecuado. 

  • El sol

Todavía hay personas que piensan que el acné puede reducirse tomando el sol, pero lo cierto es que lo único que se va a conseguir es agravar los síntomas. 

El acné se produce por una superproducción de las glándulas sebáceas, y se produce incluso aunque la piel esté muy seca. Por lo tanto, si se expone al sol durante varias horas, su piel se deshidratará y para contrarrestar esto, las glándulas sebáceas producirán una mayor cantidad de sebo, aumentando todavía más las posibilidades de sufrir los sintomas del acné. 

Puede que piense que si su piel está bronceada, será más fácil esconder los granos, pero esto solamente empeora las marcas del acné, que serán más visibles cuando su piel ya no esté bronceada. Los rayos UVA del sol hacen que la capa superficial de la piel aumentan el grosor de la capa superficial de la piel, lo que hace que los poros se obstruyan.  

La mayor parte de los medicamentos utilizados tienen contraindicaciones relacionadas con el sol. Esto significa que su piel será más sensible, y que el riesgo de sufrir una insolación será más alto. 

Si de todas maneras desea disfrutar del sol durante el verano, asegúrese de utilizar una crema solar no comedogénica, es decir, que no favorezca la aparición de puntos negros. Es conveniente evitar las cremas solares grasas, por lo que lo mejor es utilizar un producto a base de agua y no de aceite. Es lógico que, si no se recomienda la exposición a los rayos UVA , las cabinas de rayos UVA tampoco son convenientes, ya que tienen los mismos efectos. 

  • El estrés 

El estrés puede agravar el acné. De hecho, uno de los efectos del cortisol, la hormona del estrés, es aumentar la producción de sebo. Se ha observado que si hay demasiado sebo, los poros se obstruyen y entonces aparecerán los síntomas del acné. Por este motivo los adolescentes tienden a tener más granos durante los periodos de exámenes. . 

¿Cómo prevenir el acné?

Hay algunas pequeñas costumbres que podemos adoptar para evitar el acné o su empeoramiento. Lo primero es que no hay que explotar, rascar, pellizcar o tocar los granos. Tocar los granos puede favorecer la aparición de cicatrices. Además, cada grano que toque tardará el doble de tiempo en desaparecer.  

  • Una higiene impecable

Esto permite evitar que la situación se agrave. Tendrá que cuidar su piel utilizando productos adaptados a su tipo de piel. Límpiela bien, sin frotar demasiado, y después de cada lavado hidrate la piel. No abuse de las exfoliaciones, y hágalo solo una vez por semana, por ejemplo.  

Es importante que recuerde desmaquillarse antes de irse a dormir. Además, debe utilizar maquillaje de buena calidad, si es posible productos no comedogénicos. Evite utilizar lociones para después del afeitado, ya que suelen contener alcohol, y si padece de acné intente no afeitarse muy a menudo. 

No se olvide de lavar las sábanas, las almohadas y las toallas regularmente, ya que son verdaderos nidos de bacterias y piel muerta. 

  • La alimentación 

Como ya hemos señalado, comer de forma equilibrada es importante para no empeorar su situación. Evite los productos lácteos y la charcutería. Por otra parte, no dude en comer grandes cantidades de verduras, frutas y grasas buenas como los ácidos Omega3. 

En cualquier caso, no olvide hidratarse, ¡es fundamental! Beber al menos 1,5 L de agua al día evitará que su piel se estropee. 

  • El deporte y suficientes horas de sueño

Hacer deporte disminuye el estrés, y ya hemos señalado que éste puede ser un factor que empeora el acné.  

Dormir bien también es importante para decuri los niveles de estrés.  

Las ideas equivocadas sobre el acné 

Lo cierto es que se escuchan muchas ideas absurdas sobre el acné. Mucha de la información que recibimos es falsa. Éstas son algunas de las ideas equivocadas más comunes: 

  • El acné se produce por una mala higiene de la piel 

Padecer acné no significa que nuestra higiene sea deficiente. Una mala higiene puede agravar el acné, pero no causarlo. 

  • El acné solamente afecta a los adolescentes 

Esta es la idea equivocada más común, y es falsa, por supuesto. A pesar de que es cierto que la mayoría de los afectados son adolescentes, no son los únicos. El acné también es muy frecuente en los adultos, y puede producirse incluso si el adulto nunca padeció acné de adolescente.  

  • El sol es bueno para el acné 

Al contrario de lo que se suele pensar, el sol y el acné no se llevan demasiado bien. Es lo que se llama un falso amigo, ya que secará los granos y dará la impresión de haber escondido las lesiones, pero después de haber tomado el sol, su acné empeorará sin duda. Así que, ¡cuidado con el sol! 

Nuestro consejo: si no tiene otra opción y debe estar expuesto al sol a causa, por ejemplo, de su trabajo, puede tomar comprimidos de zinc para tratar el acné. El zinc no es fotosensibilizador, al contrario que la mayor parte de los medicamentos, y por tanto no tendrá que esconderse de los rayos de sol. 

  • No maquillarse: ¿mito o realidad?

Si padece de acné, el maquillaje no está prohibido. Simplemente debe tener cuidado con los productos que elige, y optar por maquillaje no comedogénico. Es importante que no olvide desmaquillarse por las noches, para que su piel respire. 

Si sigue estos simples consejos, evitará la aparición del acné, o conseguirá que no empeore.  

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