Un gran número de personas padece de disfunciones sexuales: hombres, mujeres, en pareja o solteros…pero muy pocos se atreven a consultar a su médico mientras el problema no sea grave y no ponga en peligro su vida de pareja.

Las disfunciones sexuales son bastante frecuentes, afectan desde un 30% hasta un 45% de la población, pero en la mayoría de los casos son tratables.

Con el fin de ayudar a los hombres y a las mujeres a tener una vida de pareja plena y relaciones íntimas satisfactorias, este artículo proporciona información para el diagnóstico y el tratamiento de las disfunciones sexuales, ya que se trata de problemas que no siempre resultan fáciles de superar.

El tratamiento de las disfunciones sexuales se trata con medicamentos si la causa es física, y con psicoterapia si la causa es psícológica, aunque también es posible combinar varios tratamientos para lograr mejores resultados.

En nuestra página hablaremos de los siguientes tratamientos: 

  • Caverject
  • Emla
  • Spedra
  • Vitaros
  • HerSolution
  • Priligy
  • Sildénafil

En esta guía encontrará todos nuestros consejos para detectar las disfunciones sexuales que usted o su pareja puedan sufrir, y sus distintas soluciones.

Definición y clasificación

¿Qué es una disfunción sexual?

Las disfunciones sexuales aparecen en una fase del ciclo de la respuesta sexual y, por tanto, impiden que la persona o la pareja pueda aportar o disfrutar de la satisfacción de tener relaciones sexuales.

Esto quiere decir que las disfunciones sexuales engloban una serie de factores de bloqueo, ya sean fisiológicos o psicológicos, que impiden a la persona mantener relaciones sexuales completas y satisfactorias.

¿A quienes afecta?

Las disfunciones sexuales son bastante frecuentes. Hay estudios que demuestran que del 4% al 9% de los hombres sufren de problemas de erección, y del 4% al 10% de los hombres tienen problemas de eyaculación. La proporción de disfunciones sexuales en la mujer es especialmente elevada, y se sitúa entre el 25% y el 63%. La mayor parte de las mujeres que padecen disfunciones sexuales tienen problemas de deseo sexual o para alcanzar el orgasmo.

A pesar de esta elevada proporción, en todos estos años no se ha llevado a cabo ningún estudio epidemiológico para determinar si todos los casos pueden considerarse como « enfermedades ».

Todos los hombres y las mujeres de distintas edades pueden sufrir de disfunciones sexuales, pero ciertas personas pueden ser más propensas. Este es el caso de las personas con problemas cardiovasculares, psíquicos, hipertensión, diabetes, estrés, ansiedad, falta de autoestima, una cierta edad…

causes troubles sexuels

Como hemos mencionado anteriormente, estas disfunciones pueden afectar a todo el mundo y manifestarse a cualquier edad, a pesar de que ciertas personas sean más propensas.

En los hombres, un gran número de personas padece las siguientes disfunciones sexuales:

  • dificultades para alcanzar el orgasmo (8%),
  • eyaculación precoz (5%)
  • problemas de erección (10%).

En las mujeres, las cifras son aproximadamente las siguientes:

  • 7% (dificultades para alcanzar el orgasmo),
  • 35% (falta de lubricación),
  • 46% (problemas de deseo sexual)
  • 25% (dolores al mantener relaciones).

Los síntomas

Por lo general, los médicos llaman a los problemas sexuales « disfunciones sexuales ». Tanto en hombres como en mujeres, los síntomas varían de una disfunción a otra, pero hay síntomas que son fácilmente reconocibles y que permiten a los médicos detectar estos problemas sexuales.

Los síntomas de las disfunciones sexuales en el hombre se caracterizan por la incapacidad de obtener o mantener una erección satisfactoria a la hora de tener relaciones sexuales, ausencia de eyaculación o falta de control en el momento de la eyaculación.

En las mujeres, las disfunciones sexuales se manifiestan por lo general mediante la incapacidad de alcanzar el orgasmo, falta de lubricación antes y durante la relación sexual o incapacidad para relajar los músculos de la vagina con el fin de permitir la penetración.

Algunos síntomas se manifiestan tanto en hombres como en mujeres, como puede ser la disminución del deseo sexual, el dolor durante las relaciones sexuales o incluso la incapacidad de alcanzar el orgasmo.

Clasificación de los problemas sexuales

Generalmente, las disfunciones sexuales pueden clasificarse en 4 grupos tanto en hombres como en mujeres:

  1. Problemas de deseo sexual, se traduce por la falta de interés de una persona o de su pareja en el sexo, o por una disminución del deseo sexual. Es conveniente tener en cuenta que la disminución del deseo sexual puede aumentar con la edad.
  2. Problemas de estimulación sexual, cuando el individuo no experimenta una respuesta sexual o no consigue mantener la excitación a pesar de que haya una estimulación sexual.
  3. Problemas de orgasmo, en los que el individuo no consigue alcanzar el orgasmo.
  4. Relaciones sexuales dolorosas, cuando el individuo siente dolores durante o después de la penetración.

Las disfunciones sexuales suponen un verdadero problema en la vida de pareja. Sin embargo, es importante hablar de ellas para prevenirlas o tratarlas. De hecho, los problemas sexuales pueden tratarse una vez que se determinan las causas.

Las disfunciones sexuales más comunes en hombres y mujeres

Ya sean de origen psicológico o fisiológico, los problemas sexuales pueden tratarse. Se manifiestan de distinta manera dependiendo del sexo de la persona, pero su tratamiento permitirá volver a llevar una vida sexual normal y, sobre todo, disfrutar y compartir el placer.

En los hombres

Las principales disfunciones sexuales que afectan a un gran número de hombres son la disfunción eréctil, el priapismo, los problemas de eyaculación (eyaculación precoz o retardada), la anorgasmia y la disminución de la libido.

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La disfunción eréctil

La disfunción eréctil en el hombre es la incapacidad puntual o permanente de mantener una erección satisfactoria para poder tener una relación sexual. Es necesario hacer una distinción entre la impotencia sexual y los problemas ocasionales. Estos últimos son puntuales, y suelen deberse al estrés, el cansancio, el alcohol, el tabaco o la obesidad.

Solamente se puede hablar de impotencia si el problema persiste durante más de 6 meses. Los problemas sexuales crónicos son una disfunción sexual cada vez más frecuente en los hombres, y alrededor de un 40% de los hombres de entre 40 y 50 años los sufren.

La impotencia o la disfunción eréctil se manifiesta mediante la incapacidad de mantener el pene en erección. Si la falta de rigidez a la hora de mantener una relación sexual se prolonga durante más de 6 meses, se trata de un problema de impotencia y no de problemas ocasionales.

Las erecciones espontáneas por la mañana o por la noche indican un buen funcionamiento del sistema mecánico y hormonal. Su ausencia puede ser una señal de problemas de disfunción eréctil.

El priapismo

El priapismo es una erección anormal del pene durante un tiempo prolongado, más de 2 horas. Esta disfunción sexual es dolorosa y ocurre sin que aumente la libido, es decir, sin que haya excitación sexual, y además no culmina en una eyaculación.

Al igual que las demás disfunciones sexuales, el priapismo puede ocurrir a cualquier edad.

La erección aparece y se prolonga incluso sin que el individuo esté excitado. Al principio la erección no es dolorosa, pero el dolor aumenta después de algunas horas.

El pene está duro, pero solamente en la parte de los cuerpos cavernosos que rodean el canal de la uretra, mientras que el cuerpo esponjoso y el glande siguen blandos. Por tanto, es imposible orinar.

La eyaculación precoz

La eyaculación precoz es una disfunción sexual que a menudo es motivo de burla, porque a menudo se relaciona con una falta de experiencia sexual cuando, en realidad, esto es completamente falso.

La eyaculación precoz se manifiesta mediante una eyaculación que tiene lugar antes de lo debido, lo que a menudo hace que los hombres y los médicos se pregunten cuánto tiempo debe pasar antes de la eyaculación, ya que no existe ninguna regla general.

Sin embargo, es conveniente que el hombre pueda retrasar el momento del orgasmo para participar en los juegos sexuales durante las relaciones, y para sincronizar su orgasmo con el de su pareja, que suele llegar más tarde.

Durante el acto sexual, el hombre es incapaz de retrasar su orgasmo, y se produce la eyaculación prematura del esperma. Es posible que esto ocurra incluso antes de la penetración.

Por tanto, la eyaculación precoz provoca gran frustración tanto en el hombre como en la mujer. Para el hombre, la relación sexual es demasiado corta y la mujer experimenta la frustración de no alcanzar la satisfacción sexual.

En algunos casos, se considera que el hombre es incapaz de satisfacer a la mujer. Por ello, es absolutamente necesario aplicar un tratamiento con el fin de asegurar la vida en pareja, que normalmente empieza por trabajar en la comunicación de pareja.

La eyaculación retardada

La eyaculación retardada es otro de los problemas de eyaculación al que hacen frente muchos hombres. Al igual que la eyaculación precoz, la eyaculación retardada supone una amenaza para la satisfacción sexual, y crea frustración en la pareja.

Este problema sexual se manifiesta mediante la incapacidad de alcanzar la eyaculación.

A la hora del acto sexual, el hombre es incapaz de alcanzar el orgasmo.

Los hombres que padecen eyaculación retardada a menudo son considerados los mejores amantes. Pueden lograr que su pareja tenga orgasmos múltiples, pero en la pareja esto puede provocar cierto cansancio, sobre todo para la mujer.

La anorgasmia

La anorgasmia es la incapacidad de alcanzar el orgasmo a pesar de que haya deseo y estimulación sexual. La anorgasmia masculina es poco común, aunque se manifiesta en un porcentaje de un 8% a un 14% de la población masculina.

En el hombre, la anorgasmia también puede recibir el nombre de aneyaculación sin orgasmo, ya que a menudo se relaciona con esta disfunción sexual. Por lo general, el orgasmo siempre va acompañado de una eyaculación.

Esta sensación de placer intenso y transitorio se manifiesta mediante contracciones involuntarias de la musculatura perineal, y en la mujer, mediante contracciones uterinas.

Aunque a menudo se asocia el orgasmo masculino con la eyaculación, puede producirse una eyaculación sin orgasmo (eyaculación anhedónica) y a la inversa (inyaculación). Por lo tanto, la eyaculación no implica un orgasmo en los hombres, como se suele creer.

Disminución de la libido

La libido o deseo sexual son las ganas que tiene el hombre o la mujer de mantener relaciones sexuales. Este apetito sexual puede producirse de manera espontánea como respuesta a una pareja o como resultado de la intensidad del deseo.

La intensidad del deseo viene definida por diferentes factores: la salud, el bienestar físico y emocional, la relación de la pareja, el estado psicológico y las situaciones puntuales que se dan en la vida de pareja.

La disminución del deseo sexual es una disfunción sexual que pueden padecer hombres y mujeres en cualquier momento. Puede volverse problemática si afecta a la vida de pareja, incluso aunque no afecte a la capacidad de tener relaciones sexuales.

La disminución de la libido se manifiesta mediante una reducción inexplicable del deseo sexual durante un periodo prolongado y, a veces, mediante un rechazo sistemático a cualquier actividad sexual.

La disminución de la libido puede ocurrir a cualquier edad, aunque se vuelve más y más frecuente con la edad.

En las mujeres

Las disfunciones sexuales que se dan en las mujeres son la dispareunia, la sequedad vaginal, el vaginismo, la anorgasmia y la frigidez.

La dispareunia

La dispareunia es una disfunción sexual bastante común en las mujeres. Se caracteriza por un dolor que aparece durante el acto sexual. Se distinguen dos tipos de dispareunia según dónde se sienta el dolor: superficial y profunda.

Hablamos de dispareunia « superficial » cuando el dolor aparece al principio de la penetración, en la vulva y el clítoris. La dispareunia profunda aparece tras la penetración, es decir, en la vagina.

La dispareunia se manifiesta mediante un dolor agudo o crónico que la mujer experimenta durante el acto sexual, incluso a pesar de que esté excitada y la vagina esté lo suficientemente lubricada.

La sequedad vaginal

La sequedad vaginal es la falta de lubricación de la vagina. Este problema es muy frecuente en las mujeres, sobre todo cuando alcanzan la menopausia o durante el embarazo. Durante la excitación sexual, se producen más secreciones lubricantes, y también aumenta el flujo sanguíneo en la vagina.

Si no se producen estas secreciones lubricantes, las relaciones sexuales pueden ser incómodas y dolorosas. Este problema también puede provocar infecciones vaginales.

La sequedad vaginal se manifiesta mediante la sensación de irritación, de quemazón, el picor y el dolor durante las relaciones sexuales.

El vaginismo

El vaginismo se traduce por la fobia a la penetración vaginal. Esta disfunción sexual se caracteriza por una contracción refleja e involuntaria de los músculos del suelo pélvico de forma prolongada o recurrente al intentar la penetración durante el acto sexual, o cuando se inserta un cuerpo extraño en la vagina.

Los músculos del suelo pélvico o la musculatura del perineo afectan al cierre y la apertura de la vagina, por contracción o relajamiento.

Hay dos tipos de vaginismo: parcial y total.

El vaginismo parcial se manifiesta mediante espasmos moderados. La relación sexual se vuelve difícil y causa la dispareunia. El vaginismo total se caracteriza por un espasmo intenso, lo que provoca el bloqueo completo de la vagina.

El vaginismo puede manifestarse durante las relaciones sexuales a pesar de que la mujer esté excitada.

Pero el vaginismo no se produce solamente durante las relaciones sexuales, sino que puede surgir incluso con la introducción de un tampón o de un espéculo.

La persona que padece de vaginismo evita la penetración a toda costa, a pesar de que haya deseo sexual. El síntoma más común del vaginismo es el cierre de los muslos en el momento de la penetración o al insertar un espéculo durante un examen médico.

El vaginismo hace que la paciente evite las visitas ginecológicas por miedo al examen o a la introducción del espéculo en la vagina.

El dolor solamente aparece si se produce una penetración forzada.

La anorgasmia

Como hemos visto con la anorgasmia masculina, la ausencia de orgasmo también puede afectar a las mujeres, y el porcentaje de personas que lo sufren es más alto en las mujeres que en los hombres. El orgasmo femenino va acompañado, por lo general, de contracciones involuntarias de la musculatura perineal y de contracciones uterinas.

La anorgasmia femenina se manifiesta a tres niveles distintos. La anorgasmia primaria es aquella en la que la paciente siempre ha tenido una ausencia de orgasmos. Es secundaria si se manifiesta tras haber experimentado algún orgasmo.

La anorgasmia también puede ser parcial cuando el orgasmo solamente ocurre mediante la estimulación del clítoris o por penetración vaginal.

La anorgasmia total se caracteriza por una ausencia total del orgasmo vaginal y el del clítoris. A pesar de ello, las mujeres que sufren de anorgasmia pueden experimentar un fuerte deseo sexual y excitación durante la relación sexual o la masturbación sin alcanzar nunca el orgasmo.

Es necesario destacar que la frigidez puede provocar la anorgasmia, aunque la anorgasmia no tiene por qué implicar frigidez.

La frigidez

La frigidez o « deseo sexual hipoactivo » es un término que designa la insuficiencia de deseo sexual en las mujeres. La frigidez y la anorgasmia no son lo mismo. Una mujer puede llegar al orgasmo sin experimentar deseo si está lo suficientemente excitada.

La frigidez se manifiesta con la ausencia de deseo en la mujer. Solamente puede hablarse de frigidez si la ausencia o insuficiencia de deseo se extiende durante un periodo de tiempo determinado.

Además, los problemas coyunturales relacionados con la regla, los embarazos, y otros problemas y contrariedades no se consideran frigidez a pesar de que provoquen una disminución del deseo sexual en las mujeres.

Atrévase a contarlo

Cuando se trata de disfunciones sexuales, ambos miembros de la pareja sufren las consecuencias por igual.

No se pueden atribuir solamente al hombre o a la mujer individualmente, ya que puede que la causa sea la vida en pareja, sobre todo si las causas son psicológicas. Por tanto, la comunicación en pareja es indispensable para tratar el problema sexual.

De hecho, es conveniente tratar el problema en pareja en primer lugar, y solamente después de esto, se debe acudir a un especialista, en caso de que el problema sea más serio y requiera un tratamiento específico.

Es necesario dar el paso de hablar con su pareja y con su médico, ya que las consecuencias de los problemas sexuales pueden ser graves para el organismo, la fertilidad, la salud mental o la vida en pareja.

El impacto « oculto » de las disfunciones sexuales

Las disfunciones sexuales pueden provocar graves secuelas en la persona que las padece y en la pareja. Pueden alterar la vida en pareja si no hay comunicación entre los miembros de la pareja.

De hecho, los trastornos sexuales en los hombres pueden causar infertilidad u otros problemas psicológicos como el rechazo a las relaciones sexuales por miedo a no poder satisfacer a la pareja. En las mujeres, hay un riesgo de desarrollo de una disfunción sexual secundaria, como la dispareunia o el vaginismo.

Un estudio observacional españoles llevado a cabo sobre las disfunciones sexuales masculinas ha demostrado que las consecuencias son serias, sobre todo en lo relacionado con el bienestar psicológico y social. Según el estudio Imoi, los españoles que padecen de disfunciones sexuales experimentan una sensación de fracaso (48%), frustración (47%), o inquietudes sobre su futuro sexual (37%). Estos problemas de naturaleza sexual propician los cambios de humor (37%) y el insomnio (26%).

Los problemas sexuales masculinos también afectan enormemente a sus parejas. Una de cada dos mujeres cuya pareja sufre de eyaculación precoz reconoce que tiene dificultades para alcanzar el orgasmo, o que éste ni siquiera se produce.

Los problemas sexuales pueden ser motivo de ruptura o de divorcio para aquellos españoleses que sufren de disfunción eréctil (29%) y de eyaculación precoz (22%), de ahí la importancia de la comunicación en la pareja, y de consultar a un especialista para resolver el problema antes de que provoque otras complicaciones.

El estudio Emoi no ofrece resultados sobre las mujeres que padecen de disfunciones sexuales, pero es muy posible que las consecuencias sean idénticas.

¿A quién debo consultar?

Ya sea hombre o mujer, existen distintas terapias para el tratamiento de las disfunciones sexuales con especialistas como ginecólogos, sexólogos, urólogos, psicoterapeutas.

Disfunciones sexuales
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